La gente jamás dice las cosas tal y como las piensa, las camufla pensando en qué pensarán los demás… si les gustará su idea o les parecerá un disparate, somos como ovejas que seguimos todas al mismo rebaño, todas blanquitas y preciosas, en el momento que hay una negra, la despreciamos.
Nuestras ideas son tan brillantes como puedan ser las de los demás, lo que nosotros pensemos, puede ser tan perfecto como lo que piensen los demás, lo que sintamos puede ser tan especial que incluso más que lo de los demás. Nos pasamos la mayoría del tiempo pensando en el que dirán y no hacemos por sentirnos cómodos, por decir lo que realmente sintamos y que nos dé exactamente igual lo que piense el otro de mi.
La gente que realmente te importa sabrá como decirte lo que piensa de manera que no te hará daño, no te preocupes de los demás que no te importan porque ellos quizás no valgan nada, ni la mitad que tu.

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